Es la posibilidad de producir daño al cuerpo humano, o en caso extremo la muerte, como consecuencia del contacto directo o indirecto con instalaciones energizadas que pueden hacer circular una corriente eléctrica a través del mismo.
Contacto directo
Existe contacto directo cuando la persona o los elementos que manipula hacen contacto con una parte de la instalación de distribución de energía eléctrica en servicio (conductores de líneas aéreas, transformadores, cables subterráneos, etc.), de manera que se cierra un circuito eléctrico.
Contacto indirecto
Decimos que el contacto es indirecto cuando ese contacto se produce entre esa misma persona y otro elemento que normalmente no está bajo tensión y que por una causa anterior, sí lo está. (rejas, alambrados, toldos, andamios, estructuras etc electrificados por caída o cercanía con un cable).
Prevenir para evitar accidentes
Las redes de distribución de energía cuentan con dispositivos automáticos de protección que interrumpen el suministro cuando aparece una descarga a tierra.
Esta corriente de falla o descarga debe sobrepasar un cierto umbral o valor, que por tratarse de redes de distribución masiva, son mayores a los que una persona puede tolerar sin daños. O sea que necesariamente primero debe haber una descarga para que las protecciones puedan detectar y actuar.
Por ello debemos asumir que la prevención es la única manera de evitar los daños por accidentes eléctricos cuyas consecuencias dependen de factores y circunstancias que no podemos controlar.
• Montaje de carteles publicitarios sobre terrazas, frentes o aceras.
• Tareas de revoque, revestimiento y pintura de frentes en altura superior a seis metros.
• Izaje de materiales de construcción, chapas, maderas, zinguerías, caños, con grúas o sogas por el frente de las construcciones.
• Construcción de techos en plantas altas sobre línea municipal o en voladizo.
• Tendido de ramales telefónicos o de video cable.
• Poda, tala o trasmoche de árboles.
• Montaje de antenas.
• Iluminación de frentes o carteles publicitarios.
• Exceso de altura en el transporte de cargas.
• Conexiones ilegales.
• Contacto con rejas, chapas, perfiles, etc. que están bajo tensión por estar en contacto con instalaciones en servicio.
• Contacto con vehículos electrificados por accidentes de tránsito.
• Regar, fumigar o utilizar mangueras en cercanías de líneas energizadas.
• Asistir a personas electrocutadas.
• Elementos metálicos no puestos a tierra y en contacto con cables pelados (toldos, columnas, farolas, cercados, alambrados, etc.).
Los efectos que produce una corriente eléctrica sobre el cuerpo humano dependen de manera fundamental del valor de dicha corriente, del tiempo que dura su circulación y del trayecto o recorrido por el cuerpo.
En el gráfico tiempo-corriente, y para un recorrido mano izquierda-ambos pies, se distinguen las siguientes zonas:
Zona 1: Habitualmente ninguna reacción.
Zona 2: Habitualmente ningún efecto peligroso.
Zona 3: Habitualmente ningún daño orgánico. Pero es probable la aparición de contracciones musculares dificultando la respiración, paradas temporales del corazón sin llegar a la fibrilación ventricular, etc.
Zona 4: Riesgo de paro cardíaco por fibrilación ventricular, paro respiratorio, quemaduras graves.